Javier Castro

He tenido el placer de trabajar con este actor en dos ocasiones, comprobando lo meticuloso de su trabajo y la entrega que día a día, función a función, lleva a cabo para el público, para sus compañeros y para sí mismo.

Creo que este actor que llegó a la profesión por casualidad, según me contó él mismo, es un claro ejemplo de cuidadosa siembra para recoger grandes frutos. Dándole a cada cosa la importancia que se merece, a cada frase, a cada palabra, a cada gesto… Gracias a su increible versatilidad, lo último con que nos ha sorprendido es con el personaje de Mérimée, escritor francés de la novela de Carmen, que actualmente se está representando en la Universidad de Sevilla, antigua Fabrica de Tabacos, hasta el 1 de Agosto inclusive. Personalmente he podido ver, parte del proceso de ensayo de este personaje y es increible lo real que parece… Para mi que nos engaña a todos y tiene antepasados franceses…

Retomando la iniciativa de los primeros post sobre actores, me he decidido a hacerle unas preguntillas:

María.- ¿Cómo llegaste a este mundillo?

Javier.- Si miro atrás no me veo como un actor vocacional, quiero decir, que desde pequeño tuviera ya el ansia de interpretar y ser un artista. Primero dije mama, luego papa, luego la curiosidad se despertó y dije bombero, médico, campeón del mundo de salto de jabalina o inventor de objetos maravillosos y absurdos. Todo se iba sucediendo, extendiendose ante mi tan excitante y atractivo que me veo como perdido en una feria exuberante al estilo Tim Burton. Supongo que un día escuché “pasen y vean, pasen y disfruten del maravilloso mundo del teatro, viva otra vida, atraviese las pasiones que nos hacen hombres o bestias, bucee por los secretos del alma humana y sus miserias… pasen y sientan el vértigo de la acción, del desenlace, de la incertidumbre,  de las historias que nos hacen reir y llorar, y por qué no, soñar… ”  Y pasé.

M.- Hay quien dice que el teatro está resurgiendo como opción de ocio, ¿cómo lo ves tu? ¿Es cierto? O interesa solo a gente del gremio.

J.- Respecto a que esté resurgiendo, sinceramente no lo sé. No manejo los datos de asistencia a los espectáculos. Por experiencia sé que hay obras que se llenan y otras que no. Hay obras en las que pones el mismo empeño y cariño que en otras pero que se quedan huerfanas de público, no averiguo la razón exacta. Epoca de crisis, mayor necesidad de evasión y respuestas. Quizás te refieres a eso.

Me gusta no perder la perspectiva histórica de nuestro oficio. Es muy antiguo. Viene de muy lejos. Estaba antes del motor de explosión, y antes del tenedor, antes de que la tierra fuera redonda e incluso antes de que hubiera Papas. Tiene que tener mucha fuerza  para tan largo viaje. Nosotros, tu y yo lo continuamos, esa es nuestra responsabilidad y nuestro privilegio. Renovar, discutir, revelarnos, dudar, continuar, descubrir caminos juntos, entre todos, porque no considero a los actores independientes del público, nos alimentamos mutuamente. Me imagino este viaje como una suma de encuentros y desencuentros. Unas veces los actores, directores, dramaturgos abren senderos en la espesura, otras es el público, la sociedad quien nos empuja a ver y transformar la escena. Y Qué le voy a hacer, no me imagino sin teatro, es parte de nuestro vuelo de mariposas.

M.- ¿Existen el actor o la actriz perfectos? ¿Cómo debería ser? ¿Algún actor que te sirva de inspiración?

J.- Así a bote pronto diría que no. Y además, no me interesa, no me llevo muy bien con la perfección. Pero claro que hay actores-actrices maravillosos, tocados por un aliento de pureza (me rio – lo de la pureza lo digo porque te regalan algo muy esencial y mágico). Tú hablas que te hicieron llorar y luego reir y que te emocionan. Que más se puede pedir. Credibilidad, pasión, inteligencia, juego, corazón, entrega, generosidad, destreza, sutileza, constancia, curiosidad… etc. Puedo elaborar una lista increible. Pero al final lo que queda es esa gran mentira, a la que el actor-actriz da vida, que me sedujo y me llevó a un mundo nuevo e inesperado, lleno de verdad, de sorpresa, de corazón.  Y te vas con los bolsillos llenos. Y eso existe, claro que existe.

Sólo hay que mirar alrededor. Tenemos compañeros que a mi me provocan todo eso. Y me inspiran su humildad y su entrega, y su creatividad, su creatividad! Cómo no iba a sentir admiración por ellos.

M.- De todas las sensaciones que puede trasmitirte este trabajo, ¿con cual te quedas? Miradas de compañeros, aplausos de publico, salir de atolladeros de textos,…

J.- Supongo que hay muchas y de muchos matices. (Me paro y me dejo llevar por la ensoñación de los recuerdos acumulados, adheridos como remolinos de agua)… Una. Cuando estas en el escenario y todo discurre con suavidad, con una cualidad eslástica y vigorosa, con pleno sentido, todo lo que ocurre: textos recién nacidos con acentos nuevos y claros, gestos con la cadencia exacta y la precisión de lo espontáneo, el público en el aire respirando, no hay pensamiento al pasado ni al futuro, todo es ahora y avanza por sorpresa y confianza. Amo ese momento, tan efímero casi siempre. Pero bueno, todabía hay mucho por aprender.

Se me ocurren unas cuantas más, pequeñitas y grandes, momentáneas o de años, alegres y no tanto porque de todo hay. Pero creo que las dejaré para cuando publiques un libro de entrevistas vale?!

M.- ¿Que película has visto más veces? ¿Por qué?

J.- “Una noche en la ópera” por decir una, de los hermanos Marx. No paro de reirme.

M.- El otro día fui al cine, de 20 salas solo encontré una con pelicula española… ¿Que está pasando?

J.- No lo sé. Ya pasaba antes, y seguirá pasando si no cambian cosas. Una cuota de salas para otro cine, sea español o no, sería estupendo. Elegir la película que queremos ver también estaría bien. Pero me parece que todo está relacionado, el cine no cambiará aislado de lo demás, lo veo más global, mas de conjunto. Y todos nosotros estamos en el centro.

M.- ¡Pedazo de respuestas, gracias!

Ha participado en numerosos e importantes montajes, actor clave para muchos de los montajes de producciones Imperdible los más recientes son “Don Juan, Tirso, Moliere y Zorrilla“; “Pareja abierta“; y “Carmen”. Aquí os dejo una pincelada de su trabajo en “Pareja abierta”, junto a Belén Larios.

María, de PSP.


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2 comentarios to “Javier Castro”

  1. Manolito Says:

    Hola soy Panadero de una panadería que hay muy cerca del bar “Er Ruina”, en la calle “Virgen de los Desmparados”, esquina con el kiosco de Emilio. El hijo de la Emilia que vive cerca del Tardón, no muy lejos ni tampoco muy cerca, sino todo lo contrario; al que a su padre lo metieron preso una vez por vender carne de caballo dos días, el hijo de Antonio el “Jinete”. ¿Sabes ya quién soy?. ¿Sí?, ¡pues ese soy yo!. ¡Y este artículo me ha gustado un huevo!. ¡EA!.

  2. Manolito Says:

    Por cierto, me gustaría haber visto Pareja abierta. ¿Es posible aún?
    Fdo: El Panadero de la panadería que hay muy cerca del bar “Er Ruina”, en la calle “Virgen de los Desmparados”, esquina con el kiosco de Emilio. El hijo de la Emilia que vive cerca del Tardón, no muy lejos ni tampoco muy cerca, sino todo lo contrario; al que a su padre lo metieron preso una vez por vender carne de caballo dos días, el hijo de Antonio el “Jinete”. El menda.

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