Divagando…

Como no se exactamente a la hora en que se va a leer esto, aquellos que lo lean; pues os digo simple y llanamente: ¡Hola! 

Se me ha encargado la difícil misión de escribir sobre los grandes del humor; y yo que soy una persona con gafas, me he metido de lleno en esta tarea; me he preparado un bocata de chorizo, me lo he zampado hasta el pico, y me he puesto manos a la obra. He alicatado el cuarto de baño y he arreglado la cisterna, y luego ya me he puesto a escribir sobre… UN GRAN HUMORISTA.

El escritor de esto se ha levantado a coger un cigarro y ha discutido con su novia sobre la propiedad de una botella de Lanjarón, la cual  dice ella que es suya, y que siempre se bebe él y no la vuelve a llenar.

Padre e hijoMe gustaría empezar diciendo que el humorista del que voy hablar, no es humorista. Para empezar esta “sección” no voy hablar de aquellos legendarios humoristas que nos hacían retozar a carcajadas en el sofá de nuestra casa viendo el programa de José Luis Moreno. Voy hablar de una persona que para empezar no ha salido nunca en la tele, pero tiene fotografías en las que sale que te partes. Esta persona es un señor como la copa de un pino chiclanero, ese señor es un payaso sevillano salpicado por el ritmo chirigotero que viviendo en Málaga me ponía el cuello colorao de los pellizcos que me daba cuando jugaba a hacerme cosquillas. Que jartá de reir nos dábamos. Recuerdo una anécdota de este caballero de la cual todavía me estoy riendo.
Resulta, que este hombre, por motivos de trabajo, viajaba muchísimo, y en uno de esos viajes a no sé donde, dice que fue al servicio o a algún sitio en el cual había un espejo al lado de una puerta, y al intentar abrir la puerta y ver que no se abría se dijo a sí mismo en el espejo, sin darse cuenta de que era él: -¡No se puede entrar! ¡Anda coño, sí a este tío lo conozco yo! ¡Pero sí este tío soy yo!” Y cada vez que nos lo cuenta se jarta de reir de los despistes que tiene.

Tiene un sentido del humor increible, porque se ríe de sí mismo, y aunque suene a tópico, una persona que se ríe de si misma, es capaz de reírse de todo lo demás, y ese sentido del humor le salvará de muchas dolencias, como por ejemplo; el mal humor. Muy pocas veces he visto yo a este hombre de mal humor, muy pocas veces. Por las mañanas se levanta como unas castañuelas, y no es raro oirlo cantar. Solía ir al cuarto de mi madre y cantarle aquello de: “Estas son las mañanitas que te canta tu bulín, despierta rubia despierta, que el día ya amaneció…” Mientras sucedía todo esto, mis hermanos y yo solíamos estar dormidos; aunque nos despertaba.

¿Cómo? ¿Que si este señor es mi padre? Sí, es mi padre. El más pícaro de todos los pícaros, y sin patria, pues no pertenece a ningún sitio y a la vez vive en todos; amando cada palmo de terreno que pisa, la tierra es suya. Y fue él, quien sin decirmelo, me dijó que también era mía, y de mis hermanos, y de todo el mundo. Este señor es un payaso que era raro el día en que no se pintara bigote con un corcho de la botella de vino, o que se disfrazara de moro, o que se arrancara por bulerías bailando, que jugaba conmigo y mis hermanos todos a la vez contra él, y siempre nos ganaba…

Recuerdo otra anécdota graciosa de la que me reía muchisímo por lo absurda que fue…
“Estando en unos grandes almacenes, justo al lado de una las máquinas de los ticket del parking, con un viaje de gente haciendo cola, que eso gusta mucho en este país, resulta que había también una máquina de estas que dan tabaco a cambio de dinero. Creo que fue por navidades  cuando mi padre, abrió el monedero y hecho dinero a la máquina de tabaco. La máquina de tabaco, era de esas modernas que te hablan, entonces tras agacharse a coger el tabaco, recuerdo que todo el mundo estaba más o menos en silencio; pues la máquina dijo: – ¡SU TABACO; GRACIAS!- Y entonces mi padre con todo el arte del mundo coge y dice en voz alta: – ¡DE NADA, PIJA!”
Y se fue tan pancho, dejando a la gente un poco alucinada; ni que eso fuera tan raro, vamos digo yo.

En relación a nuestra profesión; debo decir que mi padre hizo teatro de joven, y siempre obras cómicas; tiene fotos que lo confirman. Recuerdo un par de frases de un pequeño guión de una obra que representaron él y unos amigos sobre la vida de Jesús. El caso es que la obra era burda y sus personajes venían a ser unos catetos de no te meneés:

“…Jesús está con sus dícipulos en el huerto de los olivos. Vienen a prenderlo.

ROMANO: Venimo a buscá a un tar Jezú alias er mézia.

JESÚS: Zoy yo.

PEDRO: (Sacando la espada) Le indiño Jezú, le indiño.

JESÚS: Esbarátalo Pedro, esbarátalo…”

En fin, que escribo sobre mi padre porque para mí  ha sido y es un ejemplo de humor, porque además de ser muy güenahente, es muy gracioso e ingeniso. Quizá mi madre ha sido su mayor espectadora, pues muchas de sus payasadas se las dedicaba a ella. Mi padre es todo un señor que ha toreado en las mejores plazas… Se ha reído con todo y de todos, empezando por el mismo, y si se cae, se levanta, siempre se levanta; porque la risa, no tiene donde caerse muerta.

Miguel.

De Pícaros Sin Patria.

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Una respuesta to “Divagando…”

  1. El más grande sin ninguna duda 🙂
    Capaz de convertir la rutina y cotidianeidad en un momento único lleno de humor.

    Gracias Migelón por divagar, te quiero pisha!

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